ELECCIÓN DE LOS REPRODUCTORES
Gran importancia para el desarrollo de las razas caninas debe dársele a la
elección de los reproductores (machos y hembras), a través de un profundo
conocimiento de los mismos y de una correcta lectura de los pedigrees
correspondientes, todo lo cual debe ir, obviamente, acompañado con un amplio
saber de aquellos elementos necesarios y útiles que en ese momento es
preciso tener en cuenta, para no incurrir en errores difícilmente
remediables. Leer un pedigree no sólo quiere decir conocer los antepasados
de un determinado macho o determinada hembra, sino también, y
fundamentalmente, tener información sobre las cualidades de los diversos
ejemplares que componen todo el árbol genealógico de los dos reproductores,
los resultados de sus éxitos en exposiciones o pruebas de trabajo y sus
características durante la cría. Por tanto, deben descartarse los
reproductores (machos y hembras, obviamente) notorios portadores de taras o
defectos, como aquellos tipos de sangre que han creado dificultades en la
cría (defectos físicos, problemas en la lactancia, insuficiente tipicidad,
etc.). Una vez decidida la elección, siempre es conveniente cerciorarse de
que los dos perros que van a aparearse gocen de buena salud, que no
presenten formas parasitarias u otras enfermedades infecciosas que podrían
pesar negativamente en el éxito del embarazo y de la camada.