EMBARAZO
En las razas caninas, el embarazo dura, aproximadamente, dos meses
(normalmente puede variar entre los 59 y los 63 días), teniendo en cuenta
que las perras que están en su primera gestación, generalmente, dan a luz
hacia comienzos de tal plazo, en cambio, las que ya han tenido cachorros
repetidas veces, en ocasiones superan en varios días y sin inconvenientes,
el término máximo establecido. Es conveniente que durante todo el embarazo,
la perra se mantenga en un ambiente tranquilo, seco y limpio, poniendo, al
mismo tiempo, una especial atención en la alimentación, que será lo más
equilibrada posible, subdividiendo, al término de la gestación, la comida
diaria en varias raciones.
Es preciso, sin embargo, tener mucho cuidado en no sobrealimentar a la perra
embarazada, lo que puede provocar manifestaciones de ninfomanía o atonía del
tubo genital. Otro gran error consiste en suministrarle a la perra dosis
excesivas de compuestos a base de calcio, con la intención de facilitar el
proceso de calcificación de los huesos de los cachorros. En efecto, las
necesidades en calcio son muy elevadas en el feto, pero es la propia perra
quien, a través de una adecuada alimentación, procura las cantidades
indispensables. Un suministro excesivamente abundante de calcio puede causar
notables dificultades durante el parto. Es conveniente que durante todo el
período de gestación y lactancia no se cambie a la perra de lugar, ni
tampoco que se le aproximen personas extrañas, para evitar inútiles motivos
de agitación.