PARTO Y LACTANCIA
La proximidad del parto se advierte con el descenso de la temperatura
corporal de la perra, que generalmente también presenta signos de inquietud
y desasosiego, e incluso con la presencia del calostro en las mamas.
El parto se lleva a cabo, casi siempre, naturalmente y, en este momento
particular, la perra debe dejarse lo más tranquila posible, teniéndola, no
obstante, siempre bajo control evitando intervenir con ayudas manuales, si
no se es muy experto, y recurriendo a un veterinario en caso de necesidad.
Normalmente, es la propia perra quien realiza el corte del cordón umbilical
y procede a la apertura de la placenta, manteniendo constantemente limpios
tanto a los cachorros como la perrera. El número de cachorros por camada
varía de raza en raza y, con frecuencia, de ejemplar en ejemplar.
Generalmente, una perra con buena salud y bien alimentada, amamanta
perfectamente a sus cachorros aunque sean numerosos. Sin embargo, en
ocasiones es conveniente, sobre todo cuando la cantidad de leche resulta
insuficiente, recurrir a nodrizas o amamantar artificialmente a los
cachorros (aunque esta técnica presenta enormes dificultades y, en la
mayoría de los casos, es insuficiente), o realizar, por último, una
selección, excluyendo a los ejemplares más pequeños y deficientes que, por
otra parte, a veces, incluso, se eliminan naturalmente.