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Por lo general, antes de disponerse a adquirir un perro, el futuro propietario ya tiene preferencias por algunas determinadas razas, que se basan, fundamentalmente, en juicios puramente estéticos. Sucede entonces con frecuencia, llevarse a casa un cachorro sólo porque es bello y simpático, sin conocer en lo más mínimo las características de la raza a la cual pertenece y sus exigencias vitales que, a lo mejor, no serán plenamente satisfechas por el hábitat que se está en condiciones de ofrecerle.
Existen diversas razas de perros: de tamaño pequeño, mediano y grande; de pelo liso, duro y largo; algunas prefieren el frío, otras el calor, otras son más o menos sociables. Pero no es suficiente: existen otros factores que es preciso tener presentes en el momento de la elección, como, por ejemplo, la edad y el sexo.
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