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Enfermedades del perro>PARASITOS GASTROINTESTINALES ASCARIDIASISEs una enfermedad cosmopolita, frecuente incluso en algunos países de Europa. Particularmente mareada en los cachorros y en los perros en joven edad, se debe a dos nemátodos: Toxocara canis y Toxascaris leonina, a los cuales puede agregarse el ascárido del gato, Toxocara cati. Estos viven en la fase adulta en el intestino delgado del perro, y tienen una longitud emprendida entre los 4 y los 18 cm., los primeros, y de 2 a 10 cm., los segundos.Ciclo biológico del Toxocara canis. Los machos y hembras presentes en el intestino del perro miden de 5 a 18 cm. Las hembras ponen los huevos, que son eliminados con las heces. Estos huevos en ambiente externo maduran, transformándose en larvas infectadas. Estas, si son ingeridas por el perro y otros cánidos selváticos, se liberan de su envoltura y pasan del intestino, hígado, pulmón, tráquea, esófago, estómago y, por último, al intestino, donde, a través de algunas transformaciones, se llega a la formación de gusanos adultos, sexualmente maduros. Esto se lleva a cabo, normalmente, en perros muy jóvenes. La emigración, denominada somática, está determinada por la deslocación de larvas ascarídicas en diversos órganos del perro como músculos, hígado, riñón, cerebro. Esta circunstancia se da con mayor frecuencia en los perros adultos. Esto es muy importante para explicar cómo en las perras la localización larval somática está en condiciones de infestar, antes del nacimiento, al feto en el útero. Existe, efectivamente, por estímulos hormonales, un pasaje de larvas de la perra al feto. Después del nacimiento del cachorro, la larva que se había localizado en el hígado durante la vida fetal evoluciona, pasando al pulmón, tráquea, estómago, para después dar origen al gusano adulto en el intestino del cachorro. Una tercera posibilidad de contagio está determinada por la ingestión, por parte del cachorro, de larvas con la leche. Esto se debe al hecho de que la perra puede infestarse por vía oral durante la gestación o en la fase del parto. La ingestión de huevos embrionados puede afectar no sólo al perro y otros cánidos, sino también a los hospedantes no habituales, como ratones, ratas, cobayas, conejos, pollos, cerdos, ovejas, cabras, vacas e, incluso, el hombre. los propios animales (comprendido el hombre) pueden ingerir carnes o vísceras de hospedantes no habituales, conteniendo larvas dormidas. Las larvas, libradas de los huevos embrionados, realizan una emigración enterohepatopulmonar somática, con la distribución en diversos órganos y aparatos (hígado, pulmones, ojo, musculatura, riñones, etcétera. Ciclo biológico del Toxascaris leonina. Las hembras producen huevos que llegan a la maduración en ambiente exterior. El perro o los cánidos pueden ingerir los huevos que liberan las larvas, que permanecen en la mucosa y la submucosa intestinal durante un período de nueve o diez días, para volver después al intestino, donde continúan su maduración hasta la formación de parásitos adultos. Sin embargo, también puede producirse una infección de los nódulos linfáticos intestinales, del bazo, del hígado, del pulmón, etc., pero por lo general la migración no es muy extensa. El perro puede contagiarse, incluso, ingiriendo carnes o vísceras (a menudo de ratón) que contienen larvas dormidas en la tercera etapa, las cuales, llegadas al intestino, se modifican hasta convertirse en parásitos adultos sexualmente maduros, con una longitud comprendida entre los 2 y los 10 cm. Síntomas. En los perros jóvenes y muy jóvenes parasitados por vía transplacentaria y transmamaria son evidentes, por la presencia de parásitos adultos en el intestino (macroascaridosis), pérdida de apetito, vómito y diarrea, debido a una reducida actividad peristáltica, depresión del estado general, dilatación del abdomen. En los casos menos graves, el vómito y la enteritis son recurrentes. Los síntomas debidos a la emigración de las larvas a los diversos órganos (microascaridosis) no siempre son claros. Pueden evidenciarse estados de sufrimiento por parte de los órganos parasitados debido al efecto traumatizante de las larvas emigradas. Diagnóstico. En los cachorros infectados por vía transplacentaria o transmamaria es posible un análisis coprológico positivo después de tres a seis semanas del nacimiento. En los ejemplares adultos, donde el examen coprológico resulte positivo, el diagnóstico es casi seguro. En los perros afectados de microascaridiosis, en cambio, el diagnóstico no es fácil. Terapia. Derivados de piperazina en una dosis de 100 a 200 mg. por cada kg. de peso vivo, o, según otros autores, de 200 a 400 mg. en un día a repetir después de veinte días, en las macroascaridosis Profilaxis. Control coprológico en el perro. Tratamiento de la perra antes y después del parto. Si fuera posible, eliminando las larvas somáticas en la perra, se resolverán gran parte de las parasitosis prenatales y neonatales. El tratamiento de los cachorros nacidos de perras seguramente parasitadas debe realizarse a los 14, 30, 45, 60, 75, 90 días del nacimiento, y repetido cada tres o seis meses. Todos los días deben quitarse las heces y lavar la perrera con agua caliente y solución desinfectante. Es preciso recordar la posibilidad que tiene el hombre de ser afectado por el síndrome denominado de larva emigrante visceral, debido normalmente a la ingestión de larvas de T. cani. El hombre se contagia, normalmente, ingiriendo huevos embrionados que se encuentran en el medio ambiente externo (terreno, verduras, etcétera). Es necesario, por tanto, observar una higiene muy rigurosa.
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