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Enfermedades del perro>ENFERMEDADES POR VIRUS PARVOVIRUSEl parvovirus es un virus que no sólo ataca al perro, sino también al gato, determinando una gravísima gastroenteritis, provocando aborto y mortalidad neonatal. Se contagian perros de todas las edades, de manera particular los cachorros, entre los cuales se verifica un alto porcentaje de mortalidad, aunque también se dan casos de muerte entre los adultos.La parvovirosis está considerada como una enfermedad relativamente reciente. Se ha señalado por primera vez en el año 1970. Entre 1976 y 1977 se pone en evidencia la enorme difusión de este virus entre los perros de los Estados Unidos, en 1978 es señalada en Australia y en Holanda. El virus prefiere atacar células en rápido desarrollo, causando gravísimos daños. Esto explica la localización del parvovirus, en los cachorros lactantes, en el músculo cardíaco, que en este período está en rápido crecimiento. El 70 por 100 de los ejemplares afectados se mueren en un plazo de 3 a 8 semanas. En cambio, en los cachorros en destete o destetados, el virus se localiza, preferiblemente, en las células de la mucosa intestinal y, más precisamente, en la base del vello intestinal que en esta edad es sede de una intensa multiplicación celular. Según algunos autores, la parvovirosis del perro se debería a una mutación del virus causante de la panleucopenia del gato. Son afectados perros adultos, generalmente agotados o muy viejos, sin embargo, los más receptivos son los ejemplares jóvenes o muy jóvenes, en los cuales se asiste a una forma hiperaguda. La penetración del virus se produce a través de la mucosa oral o nasal, a causa de ejemplares que eliminan el virus a través del vómito y las heces. La incubación varía de 5 a 6 días. Síntomas. Son de tipo gastrointestinal, con alta mortalidad en los cachorros, y una mortalidad variable del 10 al 70 por 100. Hay decaimiento, inapetencia, vómito persistente de tipo biliar. En las primeras 24 48 horas, puede no haber defecación con dolor abdominal y contracción, después de lo cual hay diarrea con heces de color amarillo marrón, con presencia de sangre. Las mucosas explorables están congestionadas. La temperatura es normal o subnormal (39 39,5°), pudiendo, a veces, llegar a los 40 - 41°, aunque después desciende rápidamente. En los ejemplares más jóvenes se produce, en 24 ó 28 horas, shock y espasmos. En los cachorros con miocarditis, la muerte puede ser imprevista o presentarse por dificultades respiratorias, aumento de la frecuencia cardíaca, aumento del pulso y edema pulmonar. La mortalidad es del 70 al 80 por 100. Normalmente, la forma miocárdica y la gastroentérica nunca se dan en el mismo ejemplar. Análisis de laboratorio. El aislamiento del virus requiere métodos sofisticados, que no son de fácil aplicación en los laboratorios comunes. Con tal finalidad, puede emplearse la microscopia electrónica o a través de la determinación del virus en los tejidos o en las heces, con el método de la inmunofluorescencia. La extracción de dos muestras de sangre en el plazo de quince días, la una de la otra, puede poner en evidencia eventuales dinámicas de anticuerpos específicos, pero también esta investigación requiere estructuras especiales de laboratorio. Diagnóstico diferencial. Gastroenteritis alimenticia (esporádica, imprevista, sin temperatura con una evolución benigna), gastroenteritis parasitaria (evolución lenta y desarrollo subagudo, ausencia de vómito, análisis coprológico positivo), gastroenteritis por coronavirus (contagiosa, vómito y diarrea, desarrollo benigno, falta de leucopenia), gastroenteritis por rotavirus (menos contagiosa, desarrollo benigno), leptospirosis (esporádica, hipotermia, ictericia, vómito con olor fétido, diarrea catarral hemorrágica), moquillo en la forma entérica (temperatura elevada, goteo nasal y óculo conjuntival, tos, fotofobia, sequedad de la trufa, complicaciones pulmonares), hepatitis viral (esporádica, total mortalidad en los cachorros, ojo azul), pancreatitis (cólicos fuertes, hiperlepemia). Lesiones anátomo. Deshidratación de la piel, úlcera en el estómago, edema de la pared intestinal diseminada por pequeñas hemorragias, nódulos linfáticos meseraicos hiperplásticos, placas de Peyer, ampliadas con fenómenos nodulares necróticos, inflamación de la superficie del hígado, etc. En los ejemplares jóvenes, miocarditis con daño en los flancos, hidropericardio y edema pulmonar. Terapia. Antiheméticos, solución dectrolítica isotónica, solución glucosada, antibióticos de amplio espectro, fármacos de acción antihemorrágica, fármacos capaces de reducir las intrusiones compulsivas del intestino, vitaminas hidro y lipo solubles, aminoácidos, estrato córticosuprarrenal y, eventualmente, cortisona durante un solo día. También se recurre al empleo de fármacos antivirales. Profilaxis por vacunas. Pueden utilizarse vacunas de cepas felinas inactivas (muerta), atenuada (viva) o vacunas de cepas caninas inactivadas (muerta) o atenuada (viva). Se ha demostrado la eficación de la vacuna de la panleueopenia del gato. Es una vacunación que se basa en el principio de la inmunidad cruzada, que puede realizarse con virus atenuado (eficaz durante un año, pero peligroso por eventuales mutantes) o con vacuna inactivada. Esta es menos eficaz con respecto a la anterior. Son necesarias dos intervenciones en el cachorro, y debe repetirse una tercera después de seis meses. En el perro adulto se realiza una vacunación anual. También puede realizarse en ejemplares en estado de gestación. Se aconseja realizar la vacunación dos o tres semanas antes del parto, para aumentar la entidad de anticuerpos presentes en el calostro. Según algunos autores, la vacunación con antígenos felinos puede realizarse conjuntamente con la vacunación contra las enfermedades infecciosas más comunes. En los cachorros, la vacunación se realiza en la sexta semana de vida y repetida en la octava. En los cachorros existe un alto riesgo en la segunda semana. En los ejemplares de doce semanas deben realizarse dos vacunaciones separadas, entre 7 y 15 días. Para los ejemplares recién llegados, la vacunación debería realizarse preventivamente, o recurrir a una inyección de refuerzo si ya fue vacunado antes. Profilaxis ambiental. El virus de la parvovirosis está dotado de una noble resistencia al mundo exterior, pero, sin embargo, resulta sensible a los desinfectantes como el formol, el hipoclorito de sodio y la cloramina. La higiene de los locales, no sólo debe hacerse con desinfectantes, sino también con una adecuada limpieza a base de agua caliente a presión. Los objetos de escaso valor que se encuentre en estos locales y no pueden desinfectarse fácil mente, deben quemarse para evitar problemas.
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